Reminiscencia en Mil Oniros

Un innovador servicio de activación de recuerdos artificiales actúa como detonante de una serie de fenómenos que arrastrará a los seres vivos al punto crítico de su existencia. La diversidad de voces que dan vida a esta historia —entre las que no se incluye la del narrador, ausente— llevará a los lectores a un desenlace, tan inesperado como ahora anunciado, de múltiples significados; tantos como autorías posibles.

 

Así arranca, desde la contraportada, la trama de Reminiscencia, el texto publicado en la colección de ciencia ficción Mil Oniros. No es casual en un relato que, más allá de la ciencia ficción especulativa, plantea una reflexión sobre la conciencia creadora y su posibilidad transhumana.

Con un planteamiento teatral —donde el narrador desaparece para dejar que sean las múltiples voces de los personajes quienes construyan el texto—, la historia se presenta en forma de un origami que quien lee se verá incitad@ a desplegar una vez llegue al último párrafo del libro, según decida al posible autor, articulando en esas posibilidades distintos géneros para el relato; desde el ámbito fantástico al surrealista, pasando por el poético, el distópico tecnológico, el ensayo especulativo sociológico o, como en un juego de espejos identitarios, el de la metaliteratura: ¿cómo escribirían otras conciencias no humanas? ¿qué hace a un actante funcionar como autor de un texto? ¿puede un relato carecer realmente de narrador? ¿qué lugar ocupamos nosotros, lectores, en esta historia?

Me atrae también la exposición en una única unidad narrativa de las tres grandes tipologías del discurso: la del relato (metonímica), la de la poesía (metafórica) y la intelectual (entimemático). Esto, que no hace sino contemplar la actividad escritora como un juego, es primordial en mi forma de entender la escritura (aunque de forma lógica a veces esto ocasione que se resienta la eficacia lectora). Futuros lectores podrían hallar reminiscencias de esta y otras historias al reconocer pasajes, paisajes y cuentos en distintos medios y podrían percibir al fin un universo que transmite —o lo intenta— un estilo y clima transversal a todos ellos. La instancia narrativa que forma cada historia se supedita al valor general del universo que las nutre de sentidos, personajes y tramas en una exposición intratextual, fractal y autorrecurrente.

Por último, no puedo olvidar lo tremendamente enriquecedor y divertido que ha sido el proceso de edición del texto dentro de la comunidad de Mil Oniros, que propicia no solo algo tan eficaz como un paraguas de colección para autoeditores de ficción en español, sino, sobre todo, la posibilidad de coedición del texto —en sus necesidades ortotipográficas, ortográficas, de estilo y coherencia narrativa— a través de su puesta en común de documentos en remoto donde todos los autores tienen la posibilidad de leer, comentar, valorar y corregir los textos de la comunidad antes de su publicación.

No es un texto fácil, soy tan consciente de ello como lo es la verdadera autora de haberlo inspirado, pero, si iniciáis su lectura, espero que os resulte, al menos, sugerente.

Esta es la imagen que servía originalmente de portada a Reminiscencia; la deseché para que no hubiera ningún conflicto de derechos, pues su autoría no es inequívoca. Fue construida por el motor de IA Wombo Dream como respuesta a mi frase ”Reminiscent of a Howea forsteriana who dreams of traveling through deep space”.

 

Reminiscencia en ebook

Reminiscencia en tapa blanda